Ver esta
película es un pasatiempo de lo más entretenido, que además aporta al
espectador ese bienestar que proporciona toda gran obra. Recordarla es aún
mejor, te permite saborear los instantes intensos y electrizantes del film,
reteniendo en la memoria ese plano con esa mirada o ese diálogo chispeante, que
te atrapan para siempre.
Howard Hawks, nos deleita con una dirección
natural y discreta a su modo habitual, que permite el lucimiento de los dos
protagonistas y de unos secundarios insustituibles. El director se adentra en
el género del thriller, aderezándolo
con toques de cine negro y cine de aventuras exóticas con acierto y buen pulso,
apoyándose en unos diálogos pulidos y picantes llenos de dobles sentidos.
Una
ambientación de film noir, con sus
claro oscuros, su media luz y sus sombras; una trama entretejida de peligros y
reales y supuestos; una historia de amor intensa y un final a lo Howard Hawks, hacen de este film uno de
los grandes.
