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viernes, 11 de noviembre de 2011

EL CUARTO MANDAMIENTO


Queridos amigos cinéfilos, aquí estamos otra vez dispuestos a compartir con vosotros el placer del cine. Gracias a todos por vuestro interés y paciencia durante estos meses, sin más preámbulo pasaré a comentar una nueva película, “Como decíamos ayer…..”
Corre el año 1941, Orson tiene 26 años y tras “Ciudadano Kane” se lanza a su segundo largometraje. La RKO escarmentada por el fracaso de taquilla, que no de crítica, se arriesga nuevamente con Welles, pero sin consentirle audacias, y desechando otras opciones más arriesgadas se decide por una novela poco inquietante de Booth Tarkington: “The Magnificent Ambersons” conocida en España como “El Cuarto Mandamiento”, que consiguió el premio Pulitzer en 1919.
“El Cuarto Mandamiento” es una de las obras maestras de Welles, y aunque fue, como veremos más adelante, duramente amputada, el director consigue dejar su impronta en escenas llenas de emoción, tratadas con exhuberancia visual e impregnadas por la poesía que destila la tragedia griega clásica. Un film profundamente teatral, que trata con sutileza y sobriedad el melodrama, la traición y el amor en el marco histórico de la sociedad americana de finales del XIX y principios del XX.
Fue nominada a cinco premios oscar: Como mejor película, mejor montaje, mejor dirección artística, mejor fotografía en blanco y negro y mejor actriz secundaria.

sábado, 2 de abril de 2011

EVA AL DESNUDO





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El 20 de marzo de 1951 Eva al desnudo” se alzaba con seis premios Oscar: Mejor película, director, guión adaptado, sonido, montaje y actor secundario para George Sanders. Algo que convertía a Joseph L. Mankiewicz en el único director galardonado por la Academia con el mítico binomio, mejor película-mejor guionista, en dos años consecutivos.  
Mankiewicz tenía sólo 41 años y acababa de recibir su merecido reconocimiento por la que sin duda constituye la mejor película que se ha realizado jamás sobre el mundo del teatro. Una inquietante parábola en la que el director nos hace partícipes de las intrigas que se ocultan tras el telón, las candilejas y el escenario; introduciéndonos en un mundo turbio, plagado de ambiciones, narcisismo, vanidad, mentiras y arribismo. Un mundo que pertenece a Eva, el lobo vestido con piel de cordero, que poco a poco se desnuda ante nosotros, mostrándonos su verdadera naturaleza, la de un ser amoral capaz de cualquier cosa por alcanzar el éxito.