martes, 25 de diciembre de 2012

QUÉ BELLO ES VIVIR


Todos los años lo mismo, con la llegada del frío, los días se vuelven desalentadoramente cortos y de pronto, de un día para otro y sin previo aviso, esas temibles luces, privadas y municipales, comienzan a titilar en las tardes-noches invernales.
Algo comienza a bullir, primero entre los más pequeños que exigen su ración de arbolitos, misivas destinadas a Oriente y al Polo Norte, turrones y belenes; para después contagiarnos a todos con su vibrante dinámica: Hombres y mujeres; jóvenes, adultos y ancianos. Para bien o para mal, la Navidad a nadie deja indiferente.
Ya está aquí, ya llego y bueno, como cada año nos hemos puesto a ello.
Y que mejor manera de empaparse del espíritu navideño que revisar, en este rincón cinéfilo, el emotivo clásico de Frank Capra “Qué Bello es Vivir”.
Que así sea renovemos los votos un año más, con el año que comienza y con el cine, con nuestros proyectos e ilusiones, pero ante todo con los seres queridos, razón y soporte de nuestra fuerza, contra la adversidad y en la vida cotidiana.
Desde Ciclos de Cine os deseamos una muy Feliz Navidad.


FICHA TÉCNICA: QUÉ BELLO ES VIVIR. “It´s a Wonderful Life”.
AÑO: 1946. DURACIÓN: 130 min. PAÍS: Estados Unidos.
DIRECTOR: Frank Capra.
GUIÓN: Frank Capra, Francis Goodrich, Albert Hackett, Jo Swerling. MÚSICA: Dimitri Tiomkin. FOTOGRAFÍA: Joseph Walker, Joseph Biroc, Victor Milher (B&N).
REPARTO: James Stewart, Donna Reed, Lionel Barrymore, Thomas Mitchell, Henry Travers, Beulah Bondi, Ward Bond, Frank Failen, Gloria Grahame, H. B. Warner, Samuel Hinds, Todd Karns.
PRODUCTORA: Liberty Films. Productor: Frank Capra.
GÉNERO: Drama. Fantástico. Familia. Navidad.

SINOPSIS: Un ángel sin alas desciende a la tierra para evitar el suicidio de George Bailey, el hombre más generoso y valiente de la pequeña localidad de Bedford Falls.
Antes de su partida Clarence, que así se llama nuestro ángel, contempla el pasado de George. Este desde la infancia ha ido asumiendo de forma generosa todo tipo de responsabilidades familiares y sociales, cargas laborales y problemas económicos a costa de sacrificar su sueño de dejar atrás su pequeña ciudad para viajar por el mundo, estudiar en la universidad y convertirse en un gran arquitecto.


Frank Capra había permanecido alejado cuatro años de Hollywood desde el rodaje de su última película “Arsénico por Compasión” (1944). Entre 1942 y 1945 el director había dedicado su talento cinematográfico a contribuir con el “Esfuerzo de Guerra” realizando la serie de documentales informativo-propagandísticos “Why We Fight”.
Terminado su periplo bélico Frank Capra, intuyendo que cuatro años eran demasiado tiempo de ausencia en un mundo tan competitivo como era el de la industria cinematográfica, planificó para su vuelta a las carteleras una película perfectamente reconocible por el público, que integrara tanto las temáticas y personajes habituales en su cine (que tantos éxitos le habían granjeado), como sus recientes reflexiones, surgidas en los años de la gran contienda bélica.
Capra contaba con su productora Liberty Films (cofundada con William Wyler, George Seaton y Sam Briskin) como herramienta fundamental para controlar al completo la película con la que buscaba retomar su carrera por el camino del éxito.
Esta película no es otra que la inestimable “Qué Bello es Vivir”, sin duda, la película más reconocida de la filmografía del italoamericano por el gran público en la actualidad.

Los orígenes de “Qué Bello es Vivir” son particularmente curiosos. Está basada en un relato de ecos dickensianos, titulado “The Greastest Gift”, con el que el historiador y escritor Philip Van Doren Stern se había dedicado a felicitar las Navidades del 43 a familiares y amigos. Poco después este texto era publicado con gran éxito en el semanario femenino “Good Housekeepping” y la RKO, a petición de Cary Grant, adquiría sus derechos para la adaptación al cine… ¿Qué hacía Cary leyendo revistas para amas de casa? En su descargo diremos que el relato también fue publicado ese mismo año en forma de pequeño libro.
El proyecto no prosperó en la RKO y los derechos fueron vendidos a la Liberty Films de Capra, que al poco tiempo formaba un equipo de guionistas capitaneado por él mismo (junto Francis Goodrich, Albert Hackett, Jo Swerling) para construir el guion de su nueva película.


Hoy sabemos que Capra se implicó en la escritura del guion de “Qué Bello es Vivir” como nunca lo había hecho anteriormente en sus películas. Del original de Van Doren conservó la parte en la que el ángel le muestra a George Bailey como sería su mundo sino hubiera existido y escribió completamente el grueso de la historia en la que se desarrollaba la vida del protagonista antes de su tentativa de suicidio.
Tal fue el empeño de Frank Capra en que su nueva obra reactivase la exitosa conexión con el gran público que había marcado su etapa más gloriosa (desde “Sucedió una Noche” a “Juan Nadie”) que el guion de “Qué Bello es Vivir” rebosa en ecos temáticos de sus películas previas.
Capra no vacila a la hora de autocitarse: Y así la localidad de Bedford Falls, en la que se desarrolla la película, nos recuerda a los Mandrake Falls y Jacksonville, cuna de los héroes de “El Secreto de Vivir” y “Caballero sin Espada” respectivamente. Del mismo modo la destartalada mansión en la que los Bailey se asientan se parece sospechosamente a la casa de los Vanderhoff de “Vive como Quieras” y su viejo comedor transformado en suite nupcial (gracias a unos carteles turísticos de Tahití, la colaboración de dos buenos amigos y la sabiduría femenina de la novia) nos remite a la idílica isla del Pacífico en la que el periodista  Peter Warne (Clark Gable) de “Sucedió una Noche” quería vivir junto a su amada.
Es más “Qué bello es Vivir” arranca con una secuencia, con el protagonista a punto de suicidarse en Nochebuena, idéntica a la que cierra “Juan Nadie”.



Pero esta relectura de Capra sobre Capra en un formato tan idóneo como es el del cine fantástico para el desarrollo de planteamientos ideológicos de corte utópica, esconde un sorprendente viraje hacia el realismo. Para ello el autor se desprende del mensaje político y los símbolos patrióticos (que tan fervientemente había abrazado antes de la guerra) para reivindicar al individuo corriente encarnado en George Bailey, miembro destacado de eso que llamamos “buena gente”, para auparlo a la posición de sostén de la sociedad y verdadero héroe de su tiempo.
George Bailey (James Stewart), a diferencia de Jefferson Smith (James Stewart) en “Caballero sin Espada”, no se convierte en símbolo de los valores norteamericanos; ni tan siquiera sus loables actos se inspiran en los de los prohombres que construyeron su nación, como Grant, Lincoln o Washington, tal y como se inspiraban a John Doe o Longfelow Deeds (Gary Cooper para ambos).
George es un personaje que reniega de la unidimensionalidad de sus predecesores; un hombre más real (que no corriente) con sus valores, sus sueños y sus frustraciones. De hecho, George Bailey hace algo tan sorprendente en el cine de Capra como es renegar del “terruño” (de la pequeña población norteamericana idealizada por el director durante los años de la Depresión y el New Deal) y en toda su vida no hay un deseo más ardiente que el de abandonar su pequeño Bedford Falls para triunfar y conocer el gran mundo.
Pero la propia naturaleza de George, responsable, solidaria y luchadora, y el río de la vida se aliarán para arrastrarle a mantener el legado social de su padre (asumiendo la dirección de la empresa familiar)  y a enfrentarse, round tras round, al voraz capitalista mr. Potter (Lionel Barrymore), quedando obligado por todo ello a permanecer en Bedford Falls a costa de reprimir su mayor deseo.



Gracias a sus sacrificios y su denodada lucha contra Potter, George materializará su visión social en la construcción de la urbanización “Bailey Park”, con la que dotará de excelentes viviendas a la gente corriente que forma el grueso de la población de Bedford Falls, y con ello se ganará definitivamente la admiración y el respeto de todos sus conciudadanos.
Pero aun así, en lo más profundo de su ser, George mantendrá esa dualidad entre lo que desea y lo que tiene. El caso es que no es sólo lo que tiene, sino más bien lo que le retiene aunque finalmente sea lo que le sostiene; en todas esas categorías entraría Mary (Donna Reed), su esposa y la madre de sus cuatro hijos. Una atípica heroína capriana, que al contrario de las interpretadas por Jean Arthur o Barbara Stanwych, no pretende proyectar al protagonista hacia el gran mundo y sus desafíos, sino a asentarlo aun más en su pequeño microcosmos cotidiano.




Capra utiliza el recurso del dinero extraviado para enfrentar a George al descalabro de esa vida elegida, que no deseada, a la que se ha visto abocado. Con ello saldrán a flote su ira y sus frustraciones más íntimas, lo que dará lugar a una de las secuencias más duras de la filmografía capriana. Me estoy refiriendo a esa en la que George (escalofriante James Stewart) descarga su rabia contra todo aquello que simboliza su vida en Bedford Falls: Sus conciudadanos (llamada telefónica), su familia incluidos mujer e hijos y las maquetas de sus construcciones.




Y después de ofrecernos en un largo flashback esta visión realista de cómo un hombre cargado de valores, pero sencillo y anónimo, se enfrenta a los avatares de la vida y a sus propios demonios interiores; Capra recurre al envoltorio mágico, para regalarnos con un reconfortante desenlace. El realizador recurre a la fábula navideña para reafirmar su reivindicación del individuo corriente mediante la intervención del sonrosado ángel (aunque la película sea en B/N ese ángel sólo puede ser albino y sonrosado) que acompaña a George hasta la sublimación de sus deseos, tras mostrarle mediante la paradoja de su ausencia, que su verdadero triunfo vital está en ser querido y reconocido por los que le rodean y en haber construido unos inquebrantables lazos comunitarios (asentados en su propio ejemplo) basados en la solidaridad.
Cierra Capra con una de esas escenas colectivas que tan bien ejecutaba, y que ha pasado por méritos propios a la posteridad como icono cinematográfico del mensaje navideño de fraternidad. La escena final de “Qué Bello es Vivir”, con el buen George abrazando a sus seres queridos junto al abeto decorado, con todo el pueblo reunido entorno suyo, los villancicos sonando y los dólares salvadores lloviendo de todas partes, es simple y llanamente emocionante. No creo que ningún amante del cine, por muy corazón de piedra que sea, pueda afirmar con aplomo que esta secuencia final no le enternece al menos un poquito.


Esta vez no me extenderé en subrayar las excelencias de la realización y las interpretaciones, dado el carácter más sentimental de esta revisión navideña, las resumiré de un plumazo afirmando que son magníficas. Capra domina el lenguaje clásico de tal forma que nos hace vivir con emoción cada uno de los fotogramas que componen “Qué Bello es Vivir” y no puedo decir menos de los intérpretes, que con el enorme James Stewart (uno de los más grandes de todos los tiempos en su oficio) a la cabeza de un excepcional reparto coral (en el que destacan Thomas Mitchell, Dona Reed y Lionel Barrymore), nos regalan una pieza cinematográfica imprescindible.



Cierro la reseña con una pequeña reflexión entorno a la película y a su trascendencia dentro de la filmografía de Frank Capra. Resulta paradójico que en la actualidad esta cinta haya adquirido la dimensión de clásico navideño por su naturaleza fantástica, su emotivo desenlace y su redundancia en temáticas y soluciones caprianas (con las que el director trató, y no consiguió, alcanzar las mieles del éxito), cuando lo que en ella subyace es un viraje tangible en el discurso del autor hacia posiciones más amargas y realistas, fruto de la pérdida de la fe en las políticas sociales y en los hombres públicos con vocación de salvadores del pueblo.
No es asunto baladí asociar también este discurso con la siguiente película del director, igualmente producida por la Liberty Films, me estoy refiriendo a la interesantísima (y menos conocida) “El Estado de la Unión”.
En mi opinión ambas películas pueden formar una suerte de “Díptico Capriano del Desencanto”, ya que ¿No es acaso Grant Matthews (Spencer Tracy) una proyección de lo que habría sido George Bailey si hubiese podido cumplir su deseo de salir de Bedford Falls?
Al comparar la ambigüedad moral del triunfador Matthews con la rectitud sacrificada del anónimo Bailey, no nos cabe duda de que el Frank Capra que regresó tras la guerra, a pesar de mantener su tono crítico y sus premisas sociales, había madurado hacia posiciones más escépticas y realistas.



29 comentarios:

  1. Pedazo de reseña, camarada. No puede haber filme más idóneo para un día como hoy. ¿Qué te parece la influencia del "Cuento de Navidad" de Dickens en la película de Capra?

    Un abrazo y Feliz Navidad.

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  2. Gracias camarada, ya sabía desde hace un par de meses que hoy me tocaba guardia de UVI móvil, así que he aprovechado este tiempo muerto en la dinámica de las fiestas para publicar la reseña de La Película Navideña por antonomasia.
    Me alegro muchísimo de que la hayas disfrutado.
    Es interesante la cuestión con la que abres fuego pues es innegable que la obra de Dickens y la cinta de Capra beben de la misma fuente la fábula moral. Además ambas comparten género (el fantástico) y hasta vehículo para administrar la lección a los protagonistas: Ángel de carrillos pellizcables para George e inquietantes fantasmas para Scrooge.
    Ahora mismo no se me ocurren más cosas pero seguro que podríamos tirar también de la cuestión social, contrastando la norteamérica de la Depresión y la Guerra con la Inglaterra victoriana.
    Bueno y mr. Potter recuerda también un poco a Scrooge ¿no? quizás haya que mandarle al fantasma de las navidades futuras para que le de un buen repaso.

    Un abrazo y Feliz Navidad.

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  3. Como siempre, estupenda entrada :) ¡Que bello es vivir! es una de las películas más bellas jamás filmadas. Stewart está espléndido y todos los recursos utilizados acrecientan su efectividad. Ideal para estas fechas.

    Un abrazo, y Feliz navidad!

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    1. Gracias Daniel Feliz Navidad también para ti y los tuyos.

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  4. Jo, David, muy interesante tu reflexión final sobre Qué bello es vivir... porque es cierto, la película arrastra su fama de clásico navideño y sin embargo esconde una película amarga... y además añado que lo que 'elimina' esa amargura es el elemento fantástico...

    Sabemos lo que pasaría si el ángel Clarence no existiese y fuese George el único protagonista de esas Navidades funestas... Ese hermoso final colectivo no existiría... Dan escalofríos, ¿verdad?

    Y es que pienso que Que bello es vivir se merece un análisis como el vuestro ahondando más allá del reflejo de la Navidad...

    George es la encarnación del hombre frustrado y amargado que no ha podido alzar el vuelo y cansado de ser buena gente, de ser responsable, de ser buen padre, buen amigo, buen hermano, buen enamorado, buen hijo, buen ciudadan... Y Capra sólo puede 'salvarle' del desasosiego y la caída por el tobogán a través de la fantasía, ¿triste, no? Porque en un momento lo que siente George es que todo el mundo le ha dado la espalda... Esto no ocurría con los héroes que encarnaban Gary Cooper y James Stewart en El secreto de vivir, Juan Nadie, Caballero sin espada o Vive como quieras...


    En Qué bello es vivir como esbozáis hay mucho que analizar, mucho que mirar.

    Besos
    Hildy

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    1. Es cierto Hildy, el poder emocional de "Qué bello es vivir" y su identificación con la Navidad y sus tópicos hace que veamos esta película con el corazón y no con la cabeza. Pero para mi este título junto a "El Estado de la Unión" son las películas más interesantes de la filmografía del italoamericano. En ellas intuimos el auténtico discurso de Capra desvinculado de ideales políticos, con sus inquietudes de siempre, pero más escéptico y maduro... En ambas películas Capra termina con un típico happy end capriano en el que ambos protagonistas se redimen... pero estos finales al gusto del público no eclipsan lo sustancioso del mensaje: "Esa América que vaticiné no existe y esos americanos monolíticos que describí eran sólo mitos que han dejado paso a hombres corrientes con sus luces y sus sombras".

      Muchos besos y gracias por tu comentario.

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  5. ¿Qué más se puede decir? Es una película muy bien realizada donde todo; realización, guión, interpretaciones se ensamblan perfectamente.

    Por ponerle un pero, lo único que me chocó incluso la primera vez que la vi cuando era una niña fue como termina Mary en Potterville. Creo que si George Bailey no hubiera nacido seguro que Mary habría encontrado otro marido (será que soy poco romántica y no creo en lo de las almas gemelas). Y para acabar de rematarlo, pintar como el peor de los destinos, trabajar de bibliotecaria (¡cuando a mí las bibliotecas me encantan!).

    Un abrazo

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    1. Es cierto Maribel, la parte en que Clarence enfrenta a George con lo que habría sido de Bedford Falls y sus habitantes de no haber existido comparte la misma textura caricaturesco-fantástica de los cuentos clásicos, exagerada y deformada, así su efecto dramático es mucho mayor... aunque menos creíble.
      Ean esta parte se pueden establecer esos paralelismo con El cuento de Navidad de Dickens, tal y como comentaba con Ricardo.

      Por lo demás, pues yo tampoco creo en lo de las almas gemelas ni nada de eso y las bibliotecas (sobre todo esas que tienen solera) también me encantan... estaría bien un post en Anglo-Francofilia sobre bibliotecas cinematográficas con "charm".....

      Un abrazo y feliz año nuevo.

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  6. Hay películas sobre las que parece haberse dicho todo.Las hemos visto tantas veces que uno puede preguntarse ¿que se puede decir de nuevo u original que no se haya dicho ya? Es el caso del clásico de Capra. Para responder a la pregunta, un artículo como el tuyo demuestra que estos clásicos están muy vivos, y que siempre existen miradas nuevas y cosas nuevas que aportar.
    Perviven de forma portentosa, como si la acabasen de estrenar. Y uno no se cansa de leer sobre ella.En mi caso es el tercer o cuarto comentario que leo sobre ella este mismo año. Y si hay un quinto a por él iría.
    Poco puedo añadir. Comparto lo de su vigencia. Me vuelvo a verla, cosa que tenía pensado hacer. Felices fiestas y un abrazo

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    1. Está claro Victor, la película sigue estando vigente y conservando toda su magia. Nosotros también la hemos visto en familia con nuestras dos hijas una de 14 y otra de 7 y tanto a la niña como a la adolescente les ha capturado la magia de Capra y cia.
      Y bueno, creo que el cine de Capra, hoy por hoy en la situación socioeconómica que estamos viviendo, es de obligada revisión.

      Feliz año y un fuerte abrazo

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  7. Ante todo, David, te deseo que estes pasando unos felices días. El espíritu que se respira al ver "¡Qué bello es vivir!" es inagotable. Completamente inagotable. Y este año, precisamente, anbte tal situación social, la película está de en la mayor actualidad posible. La obra de Frank Capra birn pudiera estar filmada hoy en día. Siempre emocionante, no importa cuántas veces se vea. Saludos y felices fiestas.

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    1. Gracias por pasarte por aquí amigo Marcos yo también te deseo lo mejor en estas fechas y siempre.
      La obra de Capra cobra mayor relevancia hoy por su contextualización histórica en una época de crisis económica y de valores similar a la actual.
      Su cine al que podíamos categorizar en tres o cuatro categorías (dinámico, político, utópico y desencantado) está tan imbricado en la época histórica que merece la pena enfrentarlo con los acontecimientos que se están desarrollando en la actualidad.
      Creo que habrá un post de debate cuando cerremos el ciclo algo así como Capra en el siglo XXI... no sé hay que madurarlo.

      Un fuerte abrazo y Feliz año nuevo.

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  8. Como es habitual en este blog, análisis fílmico por todo lo alto. En esta ocasión de un film, "¡Qué bello es vivir!, que, como sabes David, no me entusiasma, pero que aprecio en lo que vale un clásico como éste.

    Capra sabe hacer cine, vaya que sí. Ya lo ha demostrado antes de hacer esta película. Por lo tanto, tenemos un producto compacto y bien trabado, con unas interpretaciones memorables. Sólo recuerdo a una Donna Reed comparable a esta "aparición": la que lleva a cabo en "No eran imprescindibles", dirigida por John Ford. Y Jinny es Jimmy...

    Del argumento de este film me interesa, sobre todo, cómo dramatiza el conocido "efecto mariposa" de la teoría de caos. En todo caso, es curioso ver hoy este film en el que se hace un canto de las hipotecas sub prime, que ya sabemos a los que nos ha llevado...

    ¡Lo que hace vivir de la ilusión...! Y los sueños, sueños son.

    Salucines

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    1. El valor cinematográfico de esta película es incuestionable Fernando, comprendo que es la exposición de la filosofía capriana (sobre todo la forma más que el fondo) lo que puede producir hastío e incluso desagrado en el espectador que somete a un examen intelectual el contenido de la cinta ya que Capra filtrea con el sentimentalismo para reafirmar sus premisas.
      Por eso mismo he tratado de bucear en aguas más profundas, para llegar a las nuevas conclusiones alcanzadas por Capra tras la guerra, a ese desencanto hábilmente oculto dentro del vigoroso ejercicio cinematográfico mágico-sentimental que Capra ejecuta en "Qué bello es vivir".

      Porque el Capra de "Qué bello es vivir" es menos soñador e iluso de lo que aparenta.

      Un abrazo y feliz año nuevo.

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  9. Hace pocos días he visto en familia "Vive como quieras" y me parece muy recomendable para estas fechas, ademas del siempre necesario "Qué bello es vivir"

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    1. Pues me alegro que tengas fresca la siguiente película que vamos a revisar en el ciclo Frank Capra... coincido contigo al recomendarla para estas fechas, pocas películas destilan tanto buenrrollismo como "Vive como quieras". Para mi es el Capra utópico (por encima de "Horizontes Perdidos") por antonomasia.

      Un abrazo y Feliz año nuevo.

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  10. Poco que añadir más.
    Muy interesante tu comparación con "El estado de la unión".

    "Que bello es vivir" fue una de las primeras películas que vi. De los primeros clásicos que "mamé". La he visto infinidad de veces como muchos. Es imposible cansarse de verla.

    Del reparto siempre me gustó mucho las chicas. Donna Reed era una buena y guapa actriz, que no tuvo la suerte de seguir acertando en los títulos posteriores.
    Y de Gloria Grahame que decir. Aunque aparece poco siempre es un placer contar con ella.

    Una maravilla inmortal del gran Capra.

    Un abrazo y Feliz Año!

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    1. El "Estado de la Unión" es una película que apenas recordaba, tras revisarla te diré que ha pasado a formar parte de mis cintas favoritas del director por su elocuente discurso (mucho más transparente que el de "qué bello es vivir") y su vocación de completar la renovada visión política capriana.
      Imprescindible ver ambas películas e interrelacionarlas.

      Un abrazo y feliz año para ti y los tuyos.

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  11. Creo que mi anterior comentario no ha salido publicado, no sé porqué, pero no puedo dejar de decir qué maravilla de película!!
    Es de esas películas mágicas que nunca te cansas de ver y que logra emocionarte en cada minuto. Un reparto escepcional para una historia mágica!!
    Feliz Año!!!

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    1. Lástima de comentario perdido (como fastidian estos lapsus de blogger) seguro que era sustancioso, yo se que eres una fan declarada de esta película y a que la has revisado en incontables ocasiones.
      ¿Qué te parece mi aproximación a la misma? Como comento he tratado de bucear por debajo de la emoción y la magia para extraer esa amargura y ese hastio que detecto en la cinta de Capra.
      ¿Compartes estas apreciaciones?

      Bueno un fuerte abrazo amiga cinéfila y Feliz año.

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    2. Bueno, amigo David, Capra nos muestra a un George que es un pilar, una de esas personas en las que todos nos confiamos para que no ayude y siempre lo hace. Una de esas personas que están ahí aunque no lo apreciemos. George, lo sabe y se siente ahogado por esa responsabilidad que otros le atribuyen (aunque también vaya ligada a su personalidad por supuesto) y que le han dado sin darle a elegir. Es algo asumido por todos.
      Por eso también podemos ver esa impotencia y como dices, esa amargura de George al no poder vivir su vida tal cual la había pensado.
      Por suerte, tiene a Clarence...
      Para mi, es una película mágica!!
      Feliz Año!!!

      (Estoy segura de que el año próximo seguiremos hablando de estas buenas películas sin llegar a cansarnos nunca, nunca) (No es eso también magia?)

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  12. Muy apropiada para estas fechas :). En fin ¿ Feliz Año! a y a hacernos disfrutar de unos cuantos ciclos más. Saludos.

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    1. Sí, hemos pecado de obvios, pero a mucha honra. :)
      Es imperdonable dedicarle a Capra un ciclo en pleno invierno y no reseñar esta película en Navidades.

      Curiosamente en uno de los libros que he consultado para elaborar la reseña conectaban "Qué bello es Vivir" con la película que tú has tratado en "Imprescinedible" recientemente: "Los mejores años de nuestra vida".

      Las dos películas se estrenaron el mismo año y se enfrentaron en la ceremonia de los Oscar (con una inapelable victoria por parte de la película de Wyler).
      Esa amargura postbelica que pone en entredicho la vigencia de los valores norteamericanos que F. D. Roosevelt había tratado de insuflar a su pueblo, se respira en ambas cintas pero con mayor intensidad en la cinta de Wyler.
      Como comentas en tu reseña "Los mejores años de nuestra vida" marca el fin de la relación cinematográfica entre Wyler y Goldwyn, Tras esta película el director, socio de Capra en la recién fundada Liberty Films, debía de realizar dos películas bajo este nuevo sello, al igual que Capra y George Seaton.
      El único que cumplió con las clausulas del contrato fue Capra (Wyler no llegó a hacer ninguna peli con la productora) que firmó bajo los auspicios de la Liberty "Qué Bello es Vivir" y "El Estado de la Unión".

      Un abrazo y feliz año.

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  13. Sí que es una peli muy Dickens. Me parece buenísimo eso que dices de Bailey de ser, la gente como él, sostén de la sociedad; pero sin grandilocuencias; un hombre real, pero excepcional al mismo tiempo. Gente parecida a él existe, buena gente que nunca te dejará en la estacada cuando necesitas de alguien.
    Una obra maestra que no deja de emocionar, y muy adecuada para fechas navideñas.
    El post es estupendo, David. Un abrazo.

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    1. Gracias Javi, me alegra que hayas disfrutado de la reseña.
      Eso que comentas de que los George Bailey de la vida son el sostén de la sociedad es la base de la filosofía de Capra. Capra cree en la gente, en la buena gente capaz de hacer desinteresadamente (aúnque estén jodidos) algo por los demás. Sin necesidad de estímulos políticos, ni arengas vehementes; sólo porque sí, porque ellos son así, generosos, y porque tienen tan interiorizado eso de la conciencia social que no necesitan estímulos de ningún tipo para ejercerla.

      Un abrazo y Feliz Año compañero.

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  14. posiblemente, una de las mejores películas de la historia del cine. De vez en cuando, conviene tener una visión positiva de la condición humana, y en este sentido, creo que esta historia no tiene comparación con ninguna otra. Un saludo y feliz año nuevo.

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    1. Efectivamente Miguel Capra era un cineasta que en su etapa más gloriosa solía posicionar moralmente a sus personajes en arquetipos monolíticos: Los buenos y los malos.
      George pertenece indudablemente a los buenos y mr. Potter a los malos, estos roles ya habían sido asentados en sus fimes previos; así Gary Cooper sería el bueno en El secreto de Vivir y Juan Nadie y el propio Stewart en Caballero sin Espada; de igual manera que George Bancroft, Claude Rains y Edward Arnold personifican todo lo que detestaba el director en los mismos títulos.
      Pero no deja de ser curioso que estos arquetipos monolíticos (sólo en su versión positiva, porque los malos seguirán siendo de la piel del diablo) comiencen a presentar fisuras a partir de Juan Nadie.
      Fisuras en forma de contradicciones existenciales(como es el caso de Stewart en esta película), ambigüedades morales (Cooper en "Juan Nadie") o vanidad y narcisismo (Tracy en "El estado de la Unión"); fisuras que humanizan a los personajes y que Capra se encarga convenientemente de reparar en los desenlaces de las respectivas películas para que prevalezca la esencia (más real que el arquetipo) del hombre bueno.
      Tras estas reflexiones sólo me queda coincidir contigo en la vigencia y la grandeza de este imprescindible título, pues sin ninguna duda incluiría "Qué Bello es Vivir" entre mis 100 mejores películas de la historia.

      Un abrazo y Feliz Año Nuevo.

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  15. La película deja un buen sabor de boca. Nos recuerda e insiste en lo que de verdad es importante en la vida. Relativiza y enfoca . Pero a mi gusto resulta empalagosa. Lo más interesante me parece que es lo que David señala en su entrada, contextualizando el momento vital de Capra al hacer la película. Trascendiendo la historia del protagonista Capra nos cuenta su desencanto tras los muchos esfuerzos que ha realizado en favor de su país en tiempos de paz y de guerra también. La sociedad prescinde de él. le ha olvidado. Quizás se sienta tan abatido como su protagonista pero sin duda confía en tener un final final tan feliz como aquel.

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  16. Sí yo creo que Capra esperaba una muestra de solidaridad y empatía por parte del gran público con la película como la que recibe George por sus conciudadanos en el desenlace de la misma (en forma de lluvia de dólares)... :)
    Pero como tú afirmas no fue así... el público ha cambiado de gustos y se decanta por formulas más realistas en su exposición del signo de su tiempo como puede ser el caso de la citada "Los mejores años de nuestra vida".
    ¿Qué habría sido de esta película si Capra la hubiese desnudado de sus tics y de sus aura de cuento para exponernos su filosofía? Pues que seguramente que ya no sabría a Capra; y es que el cine de este autor tiene unas señas de identidad tan marcadas (para bien o para mal) que lo hacen absolutamente genuino y eso, claro, despierta con toda legitimidad tanto las fobias y las filias intelectuales del respetable.
    Pero el caso es que, y en eso también coincidiremos, el tipo dominaba esto del cine.

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