Como
resultado de la traumática experiencia sufrida por Joseph Mankiewicz en el rodaje y la postproducción de “Cleopatra” (1963), la salud y la
autoconfianza del autor se vieron considerablemente mermadas, de tal forma que
el director precisó de prácticamente cuatro años para reunir la energía y
determinación suficientes para volver a enfrentarse a una nueva película.
En “Mujeres en Venecia” (1967) encontramos
otra buena muestra de lo mejor del cine de Mankiewicz:
Su habilidad para escribir una trama excitante, brillantes y ácidos diálogos,
esos personajes (especialmente los femeninos) maravillosamente dibujados y una
puesta en escena inspirada en el teatro.
Aunque
quizás lo más reseñable de la película que hoy nos ocupa, sea su utilización
por el autor para plasmar en ella su pensamiento, radicalizado tras la
digestión de frustraciones y padecimientos, exponiendo una filosofía personal
cargada de cinismo y con la que Mankiewicz
pretende saldar cuentas con el pasado.
