Con este film el director austriaco nos acerca de manera valiente y
objetiva a una temática, en su momento tabú, como es la adicción a las drogas.
Desde una perspectiva historicista “El
Hombre del Brazo de Oro” se revela como una película de importancia capital
en la abolición de la censura que desde los años treinta castraba la libertad
de expresión en el cine norteamericano.
Pero a pesar de su importancia histórica, por el impacto que causó en su momento
y los cambios que derivaron del mismo, no debemos caer en la tentación de considerarla como a una pieza museística.
De hacerlo estaríamos cometiendo un terrible error, ya que “El hombre del Brazo de Oro” atesora una
serie de virtudes puramente cinematográficas sumamente notables, entre las que
cabe destacar un guión sólido y realista, un fabuloso estudio de personajes
avalado por unas magníficas interpretaciones y una realización sobria y fluida
que potencia la contundente puesta en escena.
